MONTAÑAS Y SNOWBOARD

Desde que un frio día de ventisca en el 2001 subí con unos amigos a Navacerrada con unas botas duras de alpinismo de mi padre, sin dinero para el forfait y una tabla alquilada, me vinculé a la nieve y el snowboard de un manera sutíl. Desde entonces la unión ha sido muy fuerte, determinando mis viajes y amistades.

Años en los que podía incluso doblar temporadas yendo a Sudamérica o Alpes en verano. Miles de dias apretando las fijaciones, celebrando bajadas con cerveza y fantaseando con destinos llenos de nieve virgen. Una vida vinculada a ser un poco nómada, ningún ahorro y siempre una sincera sonrisa del que todavia disfruta en el cuerpo de los efectos narcóticos de una buena bajada. Cientos de trayectos a Sierra Nevada en autobus nocturno durante los años de universidad donde mis amigos me dejaban por un precio simbólico una cama en la casa donde ellos vivian.

LLegó la epoca adulta y había que sacrificar unos años en conseguir un “futuro”. Me cagaría en los inventores de esta frase. El futuro ya lo tenemos por el simple hecho de existir. Pero la magia de este magnifico deporte reside en que siempre te está esperando. No es celoso. Tras solucionar el problema del “futuro” las montañas me estaban esperando y para mi suerte con una novedad que revolucionó todo. El splitboard habia llegado a España. Una magnífica manera de poder salir del dominio esquiable y del ruido que ello conlleva.

Todo llega por algo, ya que el Snowboard me estaba empezando a desencantar, lo veía un poco circo el ir todos juntitos en un remonte y tirarse por las mismas bajadas luciendo trajes fluorescentes. También es muy facil decir esto después de aprovecharme durante 15 años de estos remontes. Pero nació el Splitboard y con ello comencé a vincularme más a la montaña, a la aventura, a la naturaleza y al placer de poder elegir tu donde, como y cuando. El límite es tu físico y la técnica. La montaña siempre va a poder darte más. Con la serenidad que da el ir creciendo quiero seguir vinculado a este maravilloso deporte buscando hacer más dias de esos que quedan grabados en nuestro cerebro para siempre.

Estas fotos son un homenaje de las dos cosas que mas me gustan, el snowboard y la fotografía y sobretodo a aquellos con los que he compartido bajadas, refugios, borracheras y viajes, por que en el fondo, esto no consiste en otra cosa que en bajar con un cachito de madera en los pies y celebrar con los tuyos que la vida sigue.

 

“Por mucho que recorramos el mundo en busca de belleza nunca la encontraremos si no la llevamos con nosotros”
Louis Audobert

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